Un zibaldone cualquiera

A finales del ochocientos, el napolitano Giacomo Leopardi tomó de Aulo Gelio la idea de un libro misceláneo con aforismos, reflexiones y apuntes sobre diversos temas; la obra devino como concepto literario de temas múltiples y se convirtió en un estilo seguido por varios literatos durante el siglo pasado. En el caso del presente artículo, hay 3 temas que deseo compartir con los lectores:

El primero, recomendar encarecidamente el libro “La noche viene sin ti” de mi querido amigo Julio Prado, una novela que refleja la desgarradora situación de las adopciones ilegales en Guatemala y los demonios que se apoderaron de quienes investigaron y procuraron justicia en dichos casos. La narración es dinámica y la introspección del autor ante esta situación, es de lo más valioso en la obra.

Julio ha efectuado una gira nacional y próximamente internacional compartiendo su interesante pero traumática experiencia en ese mundo tan oscuro que fue soslayado -como muchos males del país- por la sociedad nacional. Sin duda, un aporte importante tanto literario como social para la nación.

Segundo. Causa hilaridad ver al presidente López Obrador ponerse muy latinoamericanista y digno con Joe Biden condicionando su asistencia a la cumbre de Las Américas; cuando fue más que patético observarlo solícito y lambiscón en una conferencia de prensa hace algún tiempo con Donald Trump cuando fungía como mandatario de los Estados Unidos, un tipo racista que se refirió a nuestros países como “shitholes” y tenía como consigna de campaña el financiamiento del muro por parte de los “mexicans”. No pasa de ser un populista setentero priísta que juega la carta de la soberanía cuando mejor le conviene.

Siguiendo esta cuestión, en Miwate la soberanía ha servido para defender un sistema económico inviable donde los resultados sobre desarrollo social son una realidad que las élites simplemente no desean ver. Cuando Estados Unidos intervino aquí en el 54 se justificó por la agenda comunista soviética; ahora que la comunidad internacional -en un contexto global gracias al fin de la guerra fría- ha señalado las graves falencias que tenemos, se esgrime la bandera nacionalista y hasta se llega al órdago de denunciar una trama socialista por parte del gobierno norteamericano.

Ayer, hace 1591 años se celebraba el concilio de Éfeso -Siria-, donde Cirilo de Alejandría con sus guardaespaldas -los parabolanos- se impuso ante Nestorio que afirmaba la existencia de dos naturalezas en Cristo y no una sola -divina-. El hereje no compareció por temor a su seguridad y, por ende, fue imposibilitado en defender sus postulados. Ello demuestra que desde que el mundo es mundo, la fuerza es el recurso de los incapaces cuando no pueden con las ideas.

En esta nación, el conservadurismo busca con discusiones bizantinas y argumentos absurdamente rebuscados -muchas veces religiosos- disimular una situación más que clara y escandalosa para cualquier sociedad con cierto nivel de desarrollo. Lastimosamente, aquí, existen mentalidades contemporáneas al concilio efesino.

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