Coturnos

Durante la historia ha proliferado una clase particular de personajes que se transformaron en protagonistas de cambios en las distintas civilizaciones del mundo.

Estos individuos en ocasiones han sido más notorios y en otras pasan desapercibidos perdiéndose en las arenas del tiempo. Los hubo tan nefastos, que incluso acabaron con épocas doradas gracias a su pernicioso insuflo.

Los conocemos en ínfulas de legisladores, sicofantes de corte, líderes de oligarquías, plebes, religiones y un etcétera que abarca todo tipo de funciones y posiciones. En algunos casos se salen con la suya mutando convenientemente, en otros, son alcanzados por el maremágnum social que contribuyen a generar, pereciendo como la polilla que arde al acercarse demasiado a la llama.

Quizá la primera figura de esta clase -documentada fehacientemente- fue Terámenes, allá en la Atenas de Alcibíades. Fue llamado “Coturno” porque así denominaban al zapato que podía utilizarse en ambos pies -eufemismo para alguien que se acomoda a cualquier partido o situación-. Terámenes participó en el golpe de Estado que la oligarquía asestó a la “Boulé” democrática, el cual estaba comandado por Antifonte y Critias -tío de Platón por cierto-. Ello generó el famoso gobierno de los 400, una asamblea que sustituyó al poder democrático y restringió el derecho de ciudadanía de los atenienses a 5,000 personas.

Los golpistas creyeron que Esparta firmaría con ellos rápidamente la paz para terminar con la guerra del Peloponeso, un error grave de cálculo, pues el hecho que la oligarquía ateniense idolatrara y quisiese imponer un sistema emulador de los lacedemonios era irrelevante para estos.

Tras la derrota naval de Egospótamos, Lisandro asedió las murallas de la ciudad, los atenienses padecieron momentos horrendos que llegaron hasta el canibalismo. Terámenes convenció a la ciudad que era el único capaz de negociar un acuerdo con Esparta y esperó cínicamente 4 meses como huésped de los enemigos -para que Atenas llegara a la desesperación- y se presentó con términos absolutos de rendición -destrucción de las murallas de la ciudad y el Pireo, eliminación de la flota y sumisión total a Lisandro-.

Así mismo, se instauró el famoso régimen de los 30 tiranos -entre los que se encontraba el buen Terámenes-. En ese triste período hubo cientos de asesinatos políticos, se ordenó la ejecución de Alcibíades por medio de un sicario y Critias finalmente acabó con el “Coturno” a través de un juicio viciado.

Posteriormente, el mismo Critias perdió la vida en un enfrentamiento cuando un puñado de marineros de la extinta flota se amotinó en el Pireo e inició una guerra civil. El rey espartano Pausanias que recelaba del poder que había adquirido Lisandro, decidió apoyar un gobierno democrático que no girara alrededor del poderoso general.

El topos de todos esos personajes -Antifonte, Terámenes, Alcibíades y Critias- fue nada más y nada menos que Sócrates, por ello, cuando los democráticos radicales lo acusaron de corruptor de la juventud, se referían a que durante su pubertad, estos formidables pilotos de tormenta fueron alumnos del legendario filósofo.

Cicerón, Catilina, Seyano, Cirilo de Alejandría, Borgia, Richelieu, Talleyrand y tantos coturnos fueron factores decisivos para la ruina de sus sociedades. Para ustedes: ¿Quién o quiénes serían nuestros coturnos chapines -obviamente sin la cultura de los mencionados-?

PS La misma Polimnia vino por tu alma y la llevó al Parnaso para que ahora deleites al Dios de las artes. Hasta siempre querido Padrino…

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