El año de la Luna Roja

El 26 de mayo ocurrirá un eclipse total de luna que podrá verse en América; será una ocasión especial porque el satélite estará mucho más cerca de la Tierra y adquirirá ese tono rojizo que ocurre durante ese fenómeno.

“El sol mutará en tinieblas y la luna en sangre antes que venga el terrible día del Señor” decía gravemente el profeta Joel. Tal vez para algunos aquí el portento de la profecía podría verificarse, pues durante el último trimestre del 2019 la política de los Estados Unidos viró inesperadamente; la corrupción volvió a convertirse en el “issue” para el gobierno norteamericano, tras la merma en el efecto del lobby que se contrató en Washington para minimizarlo.

La exacerbación de la corrupción en el sistema legal del país, confirmó que está diseñado para la prevalencia de este flagelo, el cual, origina una fábrica de pobreza e inmigración. 

Los supuestos cambios que los “nacionalistas miwatecos” harían para mejorar el sistema y depurar por sí mismos a los corruptos, nunca llegaron. La comunidad internacional comprobó la farsa de políticos y dirigentes gremiales que se desgarraban las vestiduras denunciando injerencia extranjera.

Todo se quedó en un fasto barato que se develó con el empeoramiento de la situación; el escándalo mayúsculo que significó la no elección de la Corte Suprema de Justicia y el intento de cooptar la Corte de Constitucionalidad para la institucionalización de la impunidad, destruyeron el discurso patriotero de los perpetuadores del statu quo.

El libramiento de Chimaltenango y las caletas de Benito son símbolos del engaño montado por quienes ideologizaron la lucha contra la corrupción; los partidos políticos y sus financistas conservadores nada hicieron por la reforma a la ley electoral, mucho menos para cambiar el sistema de justicia.

La constante se mantuvo inalterable y la pandemia agudizó los problemas estructurales del país, la miopía de las élites y su pasividad ante los desmanes de la clase política acabaron por desmentirles.

A esto se suma lo que varios pronosticamos sobre el demagogo que está a punto de abandonar la Casa Blanca: la sonora pérdida del partido Republicano y su consecuente crisis de identidad tras ello, debido a que el outsider del establishment en Washington resultó ser un populista digno de cualquier república bananera y ahora les tiene al borde de una crisis constitucional. 

El populismo siempre es nocivo para la libertad -sea de derecha o izquierda- y ahora provocó en Estados Unidos la elección de Joe Biden, irónicamente el único presidente en la historia de esa nación que conocerá a profundidad el tema Guatemala. Es importante recordar que él pidió personalmente a Otto Pérez la renovación del mandato de la CICIG cuando se destapó el caso “La Línea”. Se prevé una fuerte vuelta de tuerca.

Quizá por ello, empiezan los llamados de “año nuevo” a luchar contra la corrupción por parte de personajes que incluso la justificaron como un mal necesario para evitar la pérdida de empleos. Los ajustes discursivos debieron iniciar por si se cumple la profecía…

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