El Gattopardo del siglo XXI

De acuerdo a Vittorio Spinazzola “El Gattopardo” es junto a “Los virreyes” de De Roberto y “Viejos y jóvenes” de Pirandello, la triada del nuevo “romanzo antistórico” italiano.

Giuseppe Tomasi di Lampedusa pertenecía a una familia aristócrata menor siciliana y decide crear al príncipe Fabrizio Salina inspirado en su bisabuelo Giulio Fabrizio Tomasi. La magia del autor reside en que magistralmente reflejó la mentalidad medieval de la decadente oligarquía sícula del siglo XIX, que, ante la avanzada de Garibaldi, se encontraba en una anacrónica posición que les hacía actuar siempre reaccionando y abrigando la esperanza que adaptarían los cambios externos para que nada variara en el statu quo de la isla.

Parecía que el progreso y todo lo que conllevaba eran solo una pléyade de eventos unidimensionales respecto a la dinámica de las clases acomodadas de la Sicilia risorgimentale; los diálogos de Tomasi di Lampedusa reflejan la tensión de aquellos que buscaban desesperadamente aferrarse a un modelo descolocado que súbitamente fue alcanzado por una realidad llegada para quedarse.

Si bien en política se utiliza frecuentemente el término “gattopardismo”, para Guatemala esta obra tiene barruntos de dramático paralelismo, especialmente cuando comparamos diálogos y actitudes allí presentes con lo que actualmente ocurre a nuestras élites: “No niego que algunos sicilianos llevados fuera de la isla puedan lograr soltarse; no obstante, se necesita hacerles partir muy, muy jóvenes; a los veinte años ya es tarde: la costra ya se formó: quedarán siempre convencidos que el suyo es un pueblo como todos los otros, malvadamente calumniado; que la normalidad civilizada está aquí y la excentricidad afuera.” Esta premonitoria afirmación bien puede ilustrar lo que sucede en el imaginario de nuestro establishment, el cual, pese a todas las estadísticas de órdago que poseemos, justifica el caos circundante con hiperbólicas conspiraciones urdidas contra la patria.

“…el sueño es eso que los sicilianos aman, siempre odiarán al que querrá despertarlos, incluso si es para darles los más bellos regalos; lo digo entre nosotros, tengo fuertes dudas que el nuevo reino tengo muchos regalos en su equipaje” la referencia es por la liberación de los borbones que encabezaba el rey Vittorio Emmanuele.

No puede soslayarse la famosa frase que ha convertido en sustantivo el término “gattopardismo”: “Si no estuvieramos nosotros, aquellos te forman la república. Si queremos que todo continúe como está, necesitamos que todo cambie”.

“En Sicilia no importa hacer el bien o el mal, el pecado que no perdonamos es que alguien haga algo”.

“Los sicilianos nunca querrán mejorar por la simple razón que creen ser perfectos, su vanidad es más fuerte que la propia miseria” -eso de “Guatemala es luz de naciones” viene como anillo al dedo-.

“Pertenezco a una desgraciada generación a caballo, entre viejos y nuevos tiempos, que se encuentra incómoda entre ambos.”.

Retazos de mentalidad oligárquica siciliana de la segunda mitad del siglo XIX. ¿Alguien dijo Miwate?

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