Un país muy socialista

En Guatemala un órgano equivalente al partido comunista cobra un impuesto a la exportación en café, es estatal; no obstante, integra la organización del sector privado tradicional al mejor estilo del nacional-socialismo en la década de los 30. 

La deuda pública es un lucrativo negocio para el sistema financiero junto al diferencial cambiario; como ocurría en las naciones socialistas, el receptor de remesas es expoliado por el sistema.

Las remesas representan el 15% del PIB, es la mayor fuente de recursos en el país; así ocurría con los habitantes de Europa del este durante la guerra fría; los eslavos huían por razones económicas hacia un mejor destino en occidente. Guatemala se volvió adicta a las remesas, ello ha permitido a las industrias de bienes no transables beneficiarse del modelo consumista guatemalteco. 

En un sistema capitalista moderno existen leyes anti-monopolios; en Guatemala, una duma de privilegiados no tiene interés alguno en la competitividad de nuestro país, la cual, no ha aumentado desde hace más de 10 años.

Nuestro commodity principal si baja de precio necesita ser rescatado por el Estado, el modelo es financiero y no productivo.

En el Fondo de Tierras decenas de finqueros vendieron sus propiedades sobrevaloradas a grupos de campesinos que ni tenían idea como trabajarlas, en esa misma dinámica, Guatemala fue el único país de Centroamérica en no firmar un tratado de libre comercio con Corea del Sur para proteger su plástico y acero; ahora el Ministro de Economía hace mil gestiones para removernos de esa precaria posición.

En el sistema soviético, los integrantes de la duma se sentían con autoridad moral por el hecho de redistribuir riqueza y generar empleo; aún cuando se trate de una relación eminentemente transaccional donde se remunera por un servicio o trabajo prestado. Tu trabajo no vale, pues tu patrono hace el favor de emplearte.

Somos una nación bastante socialista; al punto que hacemos lobbies millonarios contra funcionarios estadounidenses que han enfrentado a Nicolás Maduro; así mismo, hacemos silencio sórdido en la OEA ante los atropellos de Nicaragua.

Como en los países del este europeo, aquí todo mundo se va por falta de oportunidades y el narcotráfico es apoyado por el sistema para deteriorar la moral del imperio.

En los países socialistas existe una camarilla de dirigentes que viven cómodamente a expensas del resto, a veces le llaman “duma”, otras “comité central” y en este caso tienen nombres rimbombantes que aparentemente están en las antípodas de una economía centralmente planificada; sin embargo, son bastante similares.

Debemos sacudir esa modorra estatista, ese nacional socialismo corporativo que nos ha vuelto incompetentes, desnutridos, corruptos y dependientes de la exportación de seres humanos.

En esa miserable posición, todavía hay quienes buscan dar lecciones de moral a países que nos socorren financieramente; la vergüenza dejo vale hace mucho tiempo en Guatemala.

Mi solidaridad con Chepe Zamora y El Periódico en es te nuevo intento de coartar la libertad de expresión.

4 comentarios en “Un país muy socialista

  1. Fernando Rivera

    Vale la pena seguir haciendo el análisis sobre los otros sectores que se desinstitucionalizaron-privatizaron y constituyen otras remoras en este engranaje maquiavélico y perverso que nos exprime como extractor de guarapo. Ha de ser apasionante la forma en que este sistema se recrea y avanza.

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