La era de la desfachatez

Cuando reprocharon a Trump que se había acogido a la ley de quiebras varias veces exclamó que lo hacía porque “era listo” una frase más típica de alguien que se vale del sistema para obtener ventajas, en vez de un empresario esforzado por competir y servir mejor a los demás. Ahora, el tycoon estadounidense pagó cero dólares de impuestos el año pasado, revelándose como un tramposo digno de cualquier paraje tercermundista.

En otro artículo mencionaba el daño que el populismo hace al sistema político por menoscabarse argumentos serios ante consignas y mentiras reiteradas; el ex presidente Trump bajó el listón del debate mundial a niveles de América Latina y ahora vemos como George Santos -un impostor que mintió sobre sus orígenes, padres y capital- dice descaradamente que no renunciará a su curul en el Congreso gringo e incluso ha decidido cobrar por sus invitaciones a la toma de posesión.

Al otro lado del planeta, Vladimir Putin juró y perjuró durante 3 meses que no invadiría Ucrania; no obstante, su famosa operación especial se convirtió en la primera agresión en suelo europeo desde la segunda guerra mundial; mientras tanto, badulaques de extrema derecha como Tucker Carlson y demás fronterizos son tontos útiles para dictadorzuelos de cuarta que buscan destruir el mundo libre.

“Guatemala es luz de naciones” y en tal sentido, si de algo este país puede preciarse es en ser campeón mundial de la desfachatez para justificar con la frescura de una lechuga la corrupción y números de órdago que le caracterizan.

Chepe Zamora denuncia que le callan sus abogados cuando ya no existen argumentos legales contra su defensa, la Corte Suprema lleva años ilegalmente y les viene del norte, tenemos uno de cada dos niños desnutridos y las élites defienden el statu quo como si esto fuera Finlandia, los evangélicos y cachurecos tienen amigos y parientes gays que, incluso, son ultra conservadores ellos mismos teniendo como marco a la irónica capital de la vida; los abortos están a la orden del día como los diezmos, el evangelio de la prosperidad es la absurda justificación de ciertas familias para explicar la pobreza y así… Un largo etcétera que estila miseria y negación.

Desparpajo, procacidad, hipocresía.

Ayer leí un artículo en la prestigiosa revista Swiss Golf sobre Daniel Gurtner como revelación golfística; este muchacho fue sancionado por la Agencia Nacional Antidopaje de Guatemala en un proceso fraudulento taylor made que fue develado por el Tribunal Internacional del Deporte.

Cuando el ex director de la Agencia Nacional Antidopaje fue pillado falsificando diplomas, mintiendo en sus reportes y contradiciendo sus primeras versiones en el caso; simplemente se sacudió la culpa diciendo que él refería la “post-verdad”.

Cansado de la olla de cangrejos, el golfista decidió jugar bajo bandera suiza, también así expulsamos a nuestros mejores hijos.

Entretanto, allí en la ciénaga, el profeta con las manos al cielo y los ojos cerrados por un éxtasis que hace palidecer a Santa Teresa, proclama: ¡Somos luz de naciones!

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