En Estados Unidos antes existía un código que todos los mandatarios respetaron: la institución de la presidencia, la cual tenía un aura de inviolabilidad que ni siquiera Nixon empañó con el escándalo Watergate. Hace 4 años se instaló un individuo cuyos rasgos son muy familiares por estas latitudes: autoritario, egoísta, mentiroso compulsivo e inescrupuloso. Tengo …









